La industria productora de áridos, es decir, arena y rocas fragmentadas, actualmente es uno de los subsectores básicos de la minería española y mundial.
Sin los áridos no sería posible la construcción de viviendas, oficinas, aeropuertos, hospitales, calles, carreteras, autopistas, vías de ferrocarril y puertos, ni se podría disponer de muchos productos industriales de uso cotidiano.